La acupuntura es una técnica de la medicina tradicional china que trata de la inserción de agujas en el cuerpo y manipulación de estas para tonificar o dispersar energías, con el objetivo de restaurar la salud y el bienestar en el paciente. Aparte de la inserción de agujas, también se utiliza la moxa, que es un puro o cono de artemisa utilizado para estimular puntos energéticos.
Acupuntura para el occidental no significa más que acus (aguja), puntura (punción), siendo, por tanto un término vácuo, exento de todo fundamento científico. Para el oriental el término Acupuntura engloba una serie de leyes y principios que le permiten entender al hombre como un ente energético sometido al influjo de energías que provienen del Cielo y la Tierra (su medio geocósmico) y por tanto susceptible a las variaciones del mismo.
Se considera que hay 12 unidades energéticas en nuestro cuerpo que tienen una vía o canal propio llamados Canales principales o Meridianos principales, que servirá para transportar y distribuir la energía a las zonas de dominio e influencia según al movimiento al que pertenezca, bien directamente o a través de sus relaciones con otras vías complementarias, acopladas, secundarias, etc.
Las 12 unidades energéticas forman la base fisiológica de la Acupuntura a través de sus propiedades de mutua alternancia y de relación.
El equilibrio armónico en las alternancias o mutaciones de positivo a negativo y viceversa y en las acciones asignadas proporciona un estado de fluidez energética que permite que se desarrollen todas las funciones fisiológicas que de él dependen. En tales circustancias las funciones propias de los órganos, tanto en su aspecto físico-químico como psico-afectivo se realizan plenamente y en equilibrio estable, originando la salud.
Este estado de equilibrio armónico, sin embargo, tiene multitud de factores que pueden afectarle, acarreando una alteración o disfunción que cursará con unos sintomas típicos, según la unidad afectada, y que se englobarán dentro de las sintomatologías energéticas. Este proceso de desequilibrio (que, de persistir, originará la alteración de las funciones propias de órgano y víscera, alteraciones en el sistema de relación de los cinco movimientos y en última instancia alteraciones propiamente físicas) puede ser originado, como hemos dicho, por diversas causas, entre las que se destacan tres fundamentales:
Cada canal principal va a disponer de una serie de puntos o zonas de influencia sobre las cuales podemos actuar, a fin de estimular o inhibir cierta función.